SER UNO

Está claro. Hay que disfrutar de ese ser positivo que nos hace estar en paz o al menos entender que la felicidad es esto de ver el lado bueno de las cosas, el vaso medio lleno, el tener la sensación de que hay que empezar cada día pero a partir de lo que ya se tiene... Todas esas cosas tan cacareadas por la gente y los escritos durante siglos y que a mí durante ‘siglos’ me estuvieron sonando a chino.

Me di cuenta un buen día de que me he pasado a vida en una negrura a ratos amenizada por ratos de ensueño, a ratos por ratos de risa que yo me empeñaba en extraer de mi frivolidad, o tal vez eran mi fondo que se resistía a creer que la vida era tan negra. Eso no lo sé. Lo que sí sé es que así como ahora vivo sí se puede vivir, y que cuando se han vivido momentos tan positivos, uno no quiere no saber de volver al sufrimiento por el sufrimiento y sin otro motivo. Esto es vida y lo otro no.


Me he pasado la vida en un escenario presidido por el miedo y los prejuicios, y ya no quiero más de eso una vez conocido el placer de hacer las cosas despacio y sin prisa, el vivir el momento, que al eliminar los negros sentimientos del futuro es lo que te hace vivir en paz. Así la vida cobra sentido. Asín, sí. Que a lo mejor se debe a la homeopatía...? Puede. Pero el hecho es que ahora estoy siendo lo bastante consciente del proceso como para haber aprendido el método: concentrarme en el momento para así concentrarme en el yo. Como siempre, la clave está en ser. En ser uno mismo. En ser uno con el Absoluto, que viene a ser lo ídem.


VIVIR AL DÍA

Qué duda cabe de que una clave para la paz, o al menos algo que se le parezca, es eliminar los sentimientos negativos. En otras palabras, evitar en lo posible el pensar en el futuro por pensar en el futuro. Vivir al día, y de ese circunscribirse al tiempo deriva un circunscribirse a uno mismo, siendo más uno mismo. Nos pasamos la vida convocando, reclamando, atrayendo, buscando el mal rollo (me acuerdo de esa manía persecutoria hasta dar con el problema fugazmente pre-sentido y naturalmente empezar a, o mejor dicho, seguir sufriendo).
Experimentemos el procedimiento contrario a este, y entonces veremos que es el verdaderamente efectivo para el fin propuesto de vivir tranquilo. Además, me gusta haber llegado a esta conclusión por mí mismo, y no escondo el gozo que me produce comprobar que coincide con los postulados de las más sabias y antiguas filosofías de vida. Eliminar de un plumazo los malos rollos, los sentimientos negativos, sean cuales fueren, mandarlos a paseo nada más pre-sentirlos.